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La obra de Eduardo Santellán y el show del Indio

Maldición, fue una noche hermosa

Dos artistas fusionan su arte en una noche inolvidable. Los dibujos de Eduardo Santellán trazan formas a las melodías que el Indio Solari canta en Mendoza.

La relación artística entre el Indio Solari y Eduardo Santellán empezó hace un tiempo. Eduardo ya había dejado de habitar entre los mortales para ir a dibujar sus sueños en otros mundos cuando Solari recibió su último libro, Húmedo y vertical, y, como el Flaco Spinetta 30 años atrás, no pudo creer lo que veía.

Y eso que, sabemos, Solari no es un tipo al que se lo conforme fácilmente: por muchísimos años, en su etapa con Los Redondos, sus letras cobraban imagen de la mano de los monstruos-dioses que nos regalaba Rocambole. Barbazul, Luzbelito, Scaramanzia, Capitán Buscapina: aquellos seres salidos de la ciencia ficción del Olimpo que, sin embargo, nos resultaban tan cercanos e imperfectamente humanos.
Cuando Matías Santellán, hijo de Eduardo, le acercó su libro, el Indio se dispuso a escribir unas líneas para la muestra que se realizó en el Ecuhni: "Recorro con placer su lenguaje, encantado con la belleza de los volúmenes que ocupan los rincones de nuestra mente con un erotismo surreal. Santellán nos convierte, no en turistas de su oficio, sino en peregrinos hacia la imaginación y el silencio desnudo", dijo en aquella ocasión.
El pacto estaba sellado y la maquinaria artística empezaba a mover sus engranajes.

Tormenta erótica

Eduardo Santellán tuvo un largo recorrido con sus dibujos. Desde sus primeras publicaciones en la mítica Expreso Imaginario, hasta su trabajo como historietista y portadista de Fierro, El Péndulo, Mutantia, Trix, Skorpio, entre otras. Su interés por hurgar en la poesía, el realismo mágico y el surrealismo. Su estrecho vínculo con el rock que se reflejó en las tapas de los discos de Almendra y Spinetta Jade pero también en el libro de poemas ilustrados junto a Luis Alberto Spinetta que quedó inconcluso por su repentina muerte, son sólo ejemplos de los vaivenes en su búsqueda creativa.  

En su último recital, el 14 de septiembre de 2013, en la ciudad de Mendoza, el Indio Solari eligió proyectar imágenes de aquel libro descubierto hacía poco tiempo.
Cuando en octubre de 2010 Eduardo nos acercó a Sudestada un ejemplar de ese mismo libro, tratamos de buscar palabras para describir ese "surrealismo erótico" que se desprendía de los dibujos. Y encontramos más o menos estas: "Todas las represiones que funcionan sin darnos tregua durante la vigilia de la mayoría de los adultos parecen descansar un momento durante el sueño y nos deja la posibilidad de que surja lo más inconsciente, sin trabas ni filtros que lo regulen. Pero por fortuna, Santellán parece no haber desarrollado ningún freno inhibitorio y sueña despierto, y, generoso él, nos invita a nosotros a compartir ese sueño por medio de las ilustraciones en este sorprendente libro que lleva el título de Húmedo y vertical".

Y así es: los miembros erectos y retorcidos, las curvas de cuerpos en vaivén, los pezones erguidos y los peces fálicos conviviendo con otros rostros de gestos adustos y miradas perdidas entre chapitas y botellas de Coca-Cola, nos reflejan un gran banquete ecológico, una enorme orgía surreal.

Ante más de 120.000 personas que cantaban "Ceremonia durante la tormenta", Eduardo tuvo su homenaje más contundente. "La belleza atrae a malvados, más que a cualquier cosa. Ay, me la manda un bombón, en mujeres con tibios manjares", sonaba en la voz del Indio y la pantalla proyectaba las particulares amazonas dibujadas por Eduardo.
Y mientras detrás de los músicos se despliega el erotismo dibujado trazo a trazo por Santellán, ese erotismo que sugiere, desplaza, que se nutre más de lo que se insinúa que de lo que muestra, el Indio sigue cantando: "Ay, siempre te sentís vulgar, si alquilás cruceros de amor. Corazón encadenado y triste, que guardás en tu aburrida virtud".

(La nota completa en Sudestada N° 126 - marzo 2014)

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Autor

Nadia Fink