Buscar

Editorial

Los caballeros de la Idea

Rebeldes e infatigables, lectores y editores, pasionales y discutidores, corajudos y solidarios, individualistas y colectivistas, idealistas y convencidos, pensadores y emprendedores, militantes del amor libre y agitadores en las barricadas, expropiadores y mutualistas. Los anarquistas han marcado a fuego la historia argentina desde principios del siglo pasado. A partir de entonces, se multiplicaron en cientos de ateneos, bibliotecas, periódicos, organizaciones, bandas y federaciones detrás de una lucha con un solo objetivo: imponer la Idea como alternativa al sistema dominante, opresor y explotador.
Su voz se hizo escuchar en cada obra en construcción, en pequeños pueblos de provincia, en manifestaciones multitudinarias, en reuniones clandestinas, en incendiarios editoriales de cada diario ácrata. Detrás de sus pasos, siempre, el Estado carcelero supo cómo perseguirlos y cercarlos, hasta dar con ellos e intentar apagar el fuego de sus voces condenándolos a las sombras de una prisión, aislándolos de su clase o parándolos frente a un pelotón de fusilamiento.

La historia del movimiento obrero argentino no puede ser contada sin registrar en sus páginas la irrupción de personajes de la talla de Simón Radowitzky, de Errico Malatesta, de Kurt Wilckens y de Severino Di Giovanni; sin dar cuenta de las internas entre los redactores de La Protesta y de La Antorcha, sin detenerse en los gritos y los puños en alto durante las marchas de la Semana Trágica, sin reparar en la lucha de los peones santacruceños o en la audacia de los expropiadores armados apenas de coraje y convicción.

El ejemplo de tantos hombres y mujeres decididos es el motor que empuja esta nueva edición especial de Sudestada. En ella, se entrelazan la epopeya de Radowitzky desde el penal de Usuhaia, la historia de amor de Severino y América Scarfó, la leyenda de Buenaventura Durruti y el controvertido papel de los anarquistas durante la Guerra Civil Española, las cartas urgentes de Sacco y Vanzetti a un paso del cadalso, las polémicas y discusiones que desde siempre encienden cada debate libertario y que van atomizando al movimiento desde hace décadas.

Pero en sus biografías insurrectas también es posible delinear los contornos de una utopía imaginada por miles de trabajadores y puesta en práctica por unos pocos: la de una sociedad sin opresores ni oprimidos, sin explotadores ni explotados. En las páginas que siguen es posible recorrer, con la fragilidad de los sueños a mitad de camino, los bordes de un pasado que continúa arrojando lecciones, proponiendo debates, abriendo nuevos caminos libertarios hasta estos días.

"Somos anarquistas; creemos en la anarquía, que no es ni una secta ni un partido, sino una filosofía que, como todas las otras filosofías, tiende al progreso y a la felicidad humana. Nuestra aspiración suprema es la eliminación de toda forma de violencia y la mayor libertad de cada uno y de todos, realizada con la eliminación de toda forma de opresión y de explotación del hombre por el hombre. Nuestro sentimiento y nuestro ideal de justicia están fundados en el principio del respeto y de la dignidad humana, de la igualdad de los hombres en los orígenes de la naturaleza y en la igualdad de sus derechos y de sus deberes. Nosotros nos llamamos libertarios, lo que significa que creemos que la perfección humana debe ser obtenida con el máximo de libertad y no por efecto de coerción, y que todo lo que hay de malo en la naturaleza humana y en la conducta de los hombres, puede ser eliminado solamente con la eliminación de sus causas y no con la coerción o alguna imposición que provocan mayores daños, agregando mal al mal"

Bartolomeo Vanzetti

"Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido. Es, bajo el pretexto de la utilidad pública y en el nombre del interés general, ser puesto bajo contribución, engrillado, esquilado, estafado, monopolizado, desarraigado, agotado, embromado y robado para, a la más ligera resistencia, a la primera palabra de queja, ser reprimido, multado, difamado, fastidiado, puesto bajo precio, abatido, vencido, desarmado, restringido, encarcelado, tiroteado, maltratado, juzgado, condenado, desterrado, sacrificado, vendido, traicionado, y, para colmo de males, ridiculizado, burlado, ultrajado y deshonrado"

Pierre-Joseph Proudhon

Comentarios

Sudestada
Autor

Sudestada

El colectivo de Revista Sudestada esta integrado por Ignacio Portela, Hugo Montero, Walter Marini, Leandro Albani, Martín Latorraca, Pablo Fernández y Repo Bandini.