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Entrevista con Cristian Calónico

"El zapatismo es revolucionario"

En esta época todo transcurre acelerado, se da vuelta la página o se cambia de canal y se olvida pronto. Pero las imágenes con las que Calónico documenta la realidad no pasan fugaces por la pantalla. Como ajenas a este tiempo, se instalan y muestran rostros, manos y paisajes, cuentan las músicas y las palabras de los que luchan por un mundo mejor. Café de por medio, a horas de tomar el avión que lo regresaría a México, el realizador habló de su trabajo: la producción, la difusión, los medios y, por supuesto, los zapatistas.

Fiel a su oficio, llega cargando una mochila con la filmadora en la que se lleva a este Buenos Aires que se le metió por los ojos y lo atrapó por completo, y al que planea regresar pronto. Este mexicano de palabras pausadas que siempre habla mirando a los ojos presenta sus documentales con el sello de Producciones Marca Diablo, es profesor universitario y coordinador de Voces Contra el Silencio, asociación civil que desde 2000 organiza cada dos años el Festival Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente. El objetivo es difundir producciones que por sus contenidos sociales no tienen otro tipo de salidas, ni en la televisión ni en el cine, y lo resume diciendo: "Nuestra función es abrir ventanas de difusión a este tipo de documentales de carácter social".

Gran parte de su trabajo estuvo dedicado a documentar, de manera rigurosa, distintos momentos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, quienes el 1° de enero de 1994, con rostros negados, se alzaron en armas, tomaron siete municipios del estado de Chiapas y reclamaron por tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz. De esa manera los zapatistas irrumpieron en la sociedad mexicana "con armas que aspiran a ser inútiles", e hicieron pública su lucha.

En febrero de ese mismo año, Cristian Calónico llegó a Chiapas con su cámara para registrar esto "nuevo" que se presentaba con armas y rostros cubiertos. La cámara siguió encendida por doce años, capturando los distintos momentos del zapatismo, y así llegó el primer documental Chiapas: historia inconclusa (1995). Le siguieron: Marcos: historia y palabra (1996); Juntos por Chiapas (1997); Chiapas: la historia continúa (1998); Chiapas: historia y dignidad (2001) y aún tiene imágenes que fue tomando desde 2001 hasta 2006 pendientes de edición para ser transformadas en un nuevo documental.


Un abreventanas

Calónico dice que llegó al movimiento zapatista por pura intuición. "Cuando los vi, pensé: 'esto va a ser importante', y le dije a un amigo 'nos vamos a Chiapas a grabar porque esto no nos lo podemos perder'". Y reafirma la apuesta que hizo hace más de quince años diciendo que no se equivocó. Reconoce la existencia de nuevos movimientos sociales, o de "nuevas izquierdas", que están en contra del neoliberalismo, de la globalización, y los representa como botellas de oxígeno que todavía existen en nuestro planeta, luego de la caída del Muro de Berlín, de las utopías y de los países socialistas, y no duda en afirmar que los zapatistas han influido en estos nuevos movimientos sociales. "Los zapatistas finalmente encendieron una lucecita y ahora hay muchas lucecitas prendidas por todo el mundo", sostiene.

-¿Qué representó para vos como realizador-cineasta acercarte a este movimiento y documentar años tras año lo que iba pasando?

-Lo que significó es aprender otra forma de hacer las cosas, propia de los indígenas o los pueblos originarios, como he escuchado aquí en Argentina, en cambio en México no es un término que se use, yo le sigo diciendo indígenas. En fin, los indígenas tienen otra visión del mundo, tienen otros tiempos, otra forma de actuar y como documentalista no estás acostumbrado a eso. Normalmente tomas poco en cuenta el otro lado de lo que estás documentando con tal de conseguir lo que quieres. Generalmente vas y usas, ofreces que vas a regresar y finalmente no regresas.

En cambio, con los zapatistas es diferente, porque todo el tiempo te están midiendo, por ejemplo, para hacer una toma a cinco metros más allá tienes que mandar a pedir permiso. Es otra forma de trabajar, donde te enseñan a respetar, te indican que ellos son los que ponen las condiciones, cuando normalmente tú quieres poner las condiciones de las cosas. Ellos te acogen y te enseñan otra manera de acercarte a la realidad, mucho más respetuosa de la gente, del entorno y de lo que estás haciendo. Y por supuesto, luego regresas con los trabajos que haces y se los muestras.

-¿El zapatismo es un movimiento revolucionario?

-Si pensamos en nuevos conceptos de lo que puede ser lo revolucionario, creo que sí. Revolucionario en el sentido tradicional marxista leninista, no. Porque ellos, a pesar de que en su primera declaración de la Selva Lacandona decían que iban a tomar el poder y le declaraban la guerra al ejército mexicano y todas esas cosas que eran imposibles que sucedieran en ese momento, ellos no pretendían lo que querían las revoluciones clásicas...

(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº85 - Diciembre 2009)

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Autor

Erica Aisa