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Papeles amarillos

Enrique Oltuski: Hombre del llano

Un ingeniero viaja en su automóvil atravesando una isla donde se está dando una insurrección. Un joven conspirador arriesga su vida trasladando armas y realizando acciones de sabotaje. Uno trabaja para la Shell; otro lidera el Movimiento 26 de julio en su provincia. Uno y otro son la misma persona. Ese joven profesional y militante es Enrique Oltuski, dirigente revolucionario, figura clave en la insurrección del Llano, hombre de confianza del Che. A continuación, la entrevista que concedió a Sudestada en su casa de La Habana.

Su nombre no es conocido por muchos, incluso por varios de aquellos que encuentran en la Revolución Cubana una referencia ineludible para la acción. No se lo suele mencionar entre las figuras emblemáticas de la guerra revolucionaria, ni entre los militantes que se destacaron luego por su tarea, una vez tomado el poder. Sin embargo, Enrique Oltuski fue nada menos que el jefe del Movimiento 26 de Julio (M26-7) de la central provincia de Las Villas.

Nacido en La Habana en 1930, graduado en arquitectura en la Universidad de Miami, ingeniero asesor técnico de la Shell en las provincias centrales de Cuba, Oltuski forma parte de esos hombres y mujeres que lucharon por la Revolución desde las ciudades.

El papel de la lucha clandestina urbana en Cuba no ha recibido todavía la atención que merece. Esa historia dentro del proceso más grande que es la Revolución Cubana es la que recupera Oltuski, uno de sus protagonistas, en su libro Gente del llano.

En febrero de este año, recibió a Sudestada en la modesta casa del Nuevo Vedado en La Habana donde vive junto a su compañera de toda la vida, Martha Rodríguez.


"Yo creo que la respuesta a esa pregunta es muy fácil..."

¿Cómo transmitirle a las nuevas generaciones que no vivieron bajo el capitalismo la experiencia de esos jóvenes que protagonizaron una las revoluciones más importantes del siglo XX? La apuesta de Oltuski es integrar esa historia a la vida, a los hombres y mujeres reales, de carne y hueso, que eran militantes pero que además tenían amores, madres, amigos, deseos y miedos. En Gente del llano dice: "Quiero llegar a la juventud. Quiero reflejar la injusta sociedad en la que vivíamos, el ambiente, el paisaje, quiénes éramos, por qué nos rebelamos, cómo nos hicimos revolucionarios".

Ese es el punto de partida. Cómo un ser humano se convierte en un revolucionario. Y eso es lo primero que preguntamos...


La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº83 - octubre 2009

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Autor

Mariano Garrido y Valeria Ianni