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Adelanto exclusivo

Los jardines del cielo

La historia de un proyecto político, de un partido revolucionario, es un complejo entramado de acontecimientos que van marcando un camino irregular. Allí están los documentos, las operaciones, las crónicas periodísticas y los balances ensayísticos sobre la experiencia del PRT-ERP en Argentina, la organización marxista de mayor desarrollo en la historia local. Pero también están las voces de sus protagonistas, de aquellos que lograron sobrevivir a la derrota. Y con el tiempo, llega el turno de escucharlas contar un relato que es complemento profundo y humano. Los jardines del cielo. Experiencias de una guerrillera, de Pola Augier es una mezcla de miradas entre el registro vertiginoso de un Partido revolucionario y la experiencia personal de un puñado de jóvenes ante un desafío radical. Mitad biografía y mitad apuntes de época; el relato de Pola (una de las fundadoras del ERP y co-responsable del aparato de Inteligencia del PRT) es un acercamiento desde un perfil nuevo. La vida cotidiana en el Partido, la felicidad de la militancia, el paulatino crecimiento del terror militar, pero también la maternidad, la amistad, la presencia femenina y la plenitud por compartir con miles un proyecto en común; se dejan leer en este libro imperdible, del que ahora publicamos un capítulo como adelanto y que a partir del 11 de marzo podrá leerse, sin costo, en nuestra página web.

Compleja tarea la que espera a cualquier historiador inquieto si pretende establecer un registro de los últimos años de la prensa alternativa en Argentina. Al universo disperso y diverso que irrumpe y se desvanece en cientos de puntos en el mapa, se le suma una complicación adicional: los disímiles intereses que persiguen cada uno de estos medios. La discusión es larga y tiene su historia: ¿alternativos a qué? A los grandes monopolios comerciales de la prensa, responderán enseguida los protagonistas. Pues bien, la dificultad se encuentra cuando observamos que muchas de estas aventuras alternativas, en realidad, no difieren tanto en agenda e intenciones con la de muchos de sus colegas poderosos y con llegada nacional. La diferencia, en este caso, es meramente financiera. Unos tienen, otros no, pero les gustaría tener.

En el mismo universo, también existe otra perspectiva: quienes sostenemos que la prensa alternativa debe ofrecer otra forma de comprender la cultura y la política (y la información con que se trabaja cada tema). En este caso, claro está, la matriz del problema no es comunicacional ni periodística: es política. Por eso mismo, el intento de clasificación del campo alternativo de los medios parece una tarea imposible. Hubo casos, incluso, donde se intentó unificar posturas y lanzarse en conjunto, persiguiendo al menos potencialmente el proyecto de un medio alternativo con alcance nacional, a partir de la sumatoria de emprendimientos dispersos. Las razones del fracaso de intentos de este tipo no vienen al caso ahora. Lo interesante sería intentar comprender la importancia de trabajar, de a poco y con mil esfuerzos, por imponer otra opción, aunque sea en el campo de la prensa. Ese desafío puede ser un primer paso importante para recuperar, al menos, el acceso a la información sesgada por los intereses de las grandes corporaciones del periodismo. Pero no puede ser el único, aunque sea un desafío de tamañas proporciones. O, para ser más claros, no puede ser un objetivo en sí mismo.

El camino es sinuoso y propone obstáculos cada vez mayores. Muchos han quedado en el camino repitiendo viejas fórmulas gastadas o intentando aportar una mirada nueva desde una radio, una agencia de noticias, una revista o un diario. Preocupa, en todo caso, este presente con pocas voces alternativas sonando con fuerza a nivel nacional. La dispersión en este aspecto, al contrario de lo que muchos sostienen, no es un problema: es una respuesta lógica y positiva a la ausencia de unidad en aspectos que van más allá de los límites de la prensa. Y para superar ese déficit, en primera instancia, habrá que buscar un vínculo que vaya más allá de lo periodístico o lo formal; que proponga concretamente un acuerdo ideológico y político. No corren tiempos sencillos para aunar posiciones, pero el error sería perder de vista que el objetivo de un medio alternativo, siempre, debe ser salir a la calle. No estancarse en discusiones diletantes, salir a la calle. Allí, en todo caso, habrá que cruzarse en el trabajo cotidiano, en las dificultades para intentar distribuir nuestras ideas, en el fragor del día a día que conocen quienes apostaron, alguna vez, por juntar algunas certezas y andar con los ojos bien abiertos.

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Autor

Pola Augier