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Teatro

Sangre nueva

Lejos de las grandes marquesinas que muestran muchachas ligeras de ropa y popes del humor del chiste fácil, hay una variada escena teatral en crecimiento. Sudestada eligió para esta nota dos de las mejores propuestas y entrevistó a Alejandro Tantanian, director de Los mansos, y al Grupo Sanguíneo, actores de Kuala Lumpur.

Cuatro actores se sacuden, eléctricos, en el escenario. Uno llega disfrazado de Chewbacca y otro entra a escena en patines. Una de las actrices carga un crío de plástico y la otra combina una abultada cabellera con un llanto intermitente. En las butacas las sonrisas se transforman en risas y explotan en carcajadas. Ellos, inmunes, siguen creando, momento a momento, ese perfecto delirio que se llama Kuala Lumpur.

El viernes 13 de octubre, cuando Sudestada se acerca al Espacio Callejón para entrevistarlos antes de la función se topa con una faja de clausura. Más tarde, cuando ya se haya encontrado con ellos en un departamento de la calle Córdoba llegarán las explicaciones: una vecina hizo una denuncia por ruidos molestos y se procedió a la clausura provisoria del teatro. El Grupo Sanguíneo esa noche iba a tener que quedarse con las ganas de actuar, aunque mucha de esa adrenalina que desprenden desde el escenario se hizo presente en la entrevista.

La historia del Grupo Sanguíneo empieza en 1999. Juan Pablo Garaventa, Valeria Lois y Lorena Vega estudiaban teatro en el taller de Nora Moseinco cuando los dos primeros le ofrecieron a la última hacer una obra con ellos. Tras las primeras reuniones y algunos trabajos de improvisación cayeron en la cuenta de que, para la obra que estaban planeando (y que terminaría siendo su primer trabajo como grupo: Capítulo XV) necesitaban a un actor más chico, de unos 12 años, y entonces se les sumó Martín Piroyansky. En esta primera experiencia trabajaron sin director, aunque para su segunda obra, Afuera, decidieron convocar a Gustavo Tarrío. "Cuando lo convocamos le dijimos que queríamos trabajar con él, y que sea nuestra 'mirada externa'", explica Lorena entre risas. "No le dijimos que fuera nuestro director. Entonces él nos dijo 'perdón, ¿qué es eso?'. Se reía mucho. Confiábamos en él pero, al mismo tiempo, no le decíamos director. Eso se revirtió de inmediato porque él dijo 'si trabajo con ustedes, soy el director'". Martín piensa que el trabajo de dirección contribuye al resultado de la obra, "cuando hay una mirada muy clara de afuera se ven muchas capas de profundidad. Capítulo XV era una obra que tenía una mirada, estaba todo encerrado en un mismo tono, pero no era tan profunda como lo que fue viniendo después. Eso claramente se da porque hay alguien que ve y decide dónde enmarca todo."

Kuala Lumpur, el último trabajo del grupo, relata en tono de comedia hilarante la historia de un grupo de actores que, con motivo de su reencuentro, hace un repaso por su trayectoria. En la obra se presenta todo aquello que Doña Rosa siempre imaginó de la vida de los actores pero jamás se atrevió a preguntar: egos desmedidos, locuras temporales, drogas, centros de rehabilitación y la promiscuidad del "todos con todos". Pero también un amor desmedido tanto por la profesión como por los compañeros de trabajo. La idea original de la obra se le ocurrió a Gutavo Tarrío y, según Valeria, "es una idea que surgió a partir de algo que él vio que circula entre nosotros como grupo en el camarín, el tipo de humor, de relación que tenemos". Sobre cuánto hay de autobiográfico en la obra, Juan Pablo dice que "tiene que ver con algo ficcionado y exagerado de cómo nos vemos nosotros y vemos a los actores en general. La verdad que nos reímos mucho de nosotros mismos..."


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº54-Noviembre 2006)

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Autor

Anabella Castro Avelleyra