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Apagá la tele y hacé tu programa

Como pasó con las radios, la televisión comunitaria tuvo su esplendor hacia fines de los ochenta. Luego de la explosión popular de diciembre de 2001, desde diferentes sectores relanzaron propuestas y experiencias en el medio más codiciado por los empresarios. Fuera de la ley, con dificultades técnicas, pero con el aval de vecinos y movimientos sociales, la televisión alternativa busca un lugar de resistencia y expresión cultural.

Cuando en Argentina había cinco canales de aire y la televisión por cable daba sus primeros pasos, desde distintos puntos del país grupos de vecinos y organizaciones sociales empezaron a crear diferentes canales comunitarios que desafiaban la hegemonía de los medios comerciales y estatales, rompían con el discurso establecido y manejaban el micrófono sus propios vecinos, gente común que quería expresarse ante una cámara.

Hoy, la realidad es muy distinta, ya que la superpoblación de canales de cable los hizo desaparecer casi en su totalidad o dejándolos en manos de punteros ligados a los partidos políticos mayoritarios. Por eso, cuando hablamos de alternativos no nos referimos a los canales que emiten en diferentes localidades y están ligados a los municipios, ya que estos reproducen muchas veces los peores vicios de la televisión comercial y se encuentran limitados por el accionar político de la zona. Pese a ello, algunas experiencias como la Tv Piquetera, La Comunitaria Tv de Claypole y Abajo la Tv!, fuera de los partidos políticos pero ligadas a organizaciones sociales, intentan mantener el espíritu de resistencia a los discursos masivos como se hizo en otras épocas. Este tipo de emprendimientos no tienen ni las características técnicas ni la regularidad esperada para poder "competir" con otras señales. Igualmente creen que la apropiación de los medios debe correr por cuenta de los vecinos y organizaciones populares, ya que sin ellos perderían su fundamento de existencia. La tarea de esta televisión itinerante es llevar los aparatos necesarios para montar una emisión televisiva, invitar a los vecinos y organizaciones del lugar para que hagan sus propios programas, se apropien de la pantalla y puedan debatir sobre el rol de los medios, y de paso enterarse de lo que piensa su vecino.


Los orígenes

Ricardo Leguizamón fue uno de los pioneros en materia técnica. En 1983 estudiaba ingeniería, pero lo que le quitaba el sueño era montar radios y televisoras comunitarias. Construir un trasmisor parecía difícil de concretar en la realidad: todos los materiales eran carísimos y casi nadie sabía cómo hacerlo. Fue en ese momento donde conoció a un ingeniero polaco que había trabajado durante la segunda guerra mundial construyendo radares y desen-criptando comunicaciones para los aliados, quién le dio a Ricardo la llave para hacerlo. El polaco había tenido una experiencia mística que lo llevó a abandonar todo y dedicarse a experimentar técnicas para hacer hablar a las plantas. Cuando Ricardo lo visitó, en el jardín del viejo ingeniero había aparatos que emitían diferentes sonidos al ver llegar a extraños. "Se ve que le caí bien a sus plantas -sonríe ahora Leguizamón, 20 años después- porque el tipo al final me enseñó. La única condición fue que nunca figurara su nombre en el proyecto, porque él se movía en otro ambiente". Con el trasmisor funcionando, montó el primer canal de televisión comunitaria del país: el Canal 4 de Alejandro Korn, en la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo los medios comunitarios se fueron multiplicando y en 1992 había más de 250 canales en todo el país, entre ellos el mítico Canal 4 Utopía en Capital Federal. Utopía fue una de las experiencias más representativas de la tendencia comunitaria del fenómeno de las televisiones de baja potencia. El proyecto se mantuvo al aire durante siete años, entre 1992 y 1999, pasando por varias sedes de transmisión e infinidad de persecuciones; 14 allanamientos con decomisos de equipos y un constante reflujo de vecinos y colectivos de personas que participaron diariamente en la producción. Influenciado por la experiencia en Brasil de Tv Viva, Fabián Moyano, junto a un grupo de amigos, hizo una primera experiencia en Fuerte Apache y luego dio vida al Canal 4 de Ciudadela en 1988. Después de ejercitar un canal ambulante, el grupo se asentó definitivamente en el barrio de Caballito consolidando Canal 4 Utopía. El final de Utopía llegó en 1999 cuando falleció quien tenía el saber técnico aunque también colaboró con su desaparición el proceso de agotamiento del proyecto colectivo, y la CNC (Comisión Nacional de Comunicaciones) que secuestró el último transmisor de Utopía, no pudiendo jamás volver al aire.


Televisión en los barrios

La Tv Piquetera emite desde 2002 con transmisiones ambulantes. Se brinda a grupos como Abajo la Tv! que emiten por los barrios del conurbano bonaerense y en la Ciudad de Buenos Aires. Ligada a las diferentes organizaciones barriales, la Tv Piquetera pretende dar un apoyo técnico para que todos puedan contar con una señal, por lo que lleva en sus diferentes incursiones lo necesario para ser captado en un radio pequeño de la zona asignada (Transmisor, cable coaxil, antena, monitor, cámaras de video, micrófonos y video casetera). Para poder captar la señal hace falta estar conectado a una antena de aire, y para los que tienen cable desconectarlo y hacer funcionar la vieja antena. Actualmente montar un canal de televisión (sin estudio de grabación, en algún lugar del barrio) no supera los cinco mil pesos, y si se suman colaboraciones, la tarea es aún más fácil. El principal problema está en su mantenimiento y puesta en el aire. "Esta propuesta está dirigida a todos los compañeros de las asambleas, trabajadores desocupados, centros culturales, empresas recuperadas, comedores, cooperadoras, escuelas y todas las otras formas de trabajo social organizados que hayan comprendido que no se puede cambiar este sistema, ni construir poder popular sin contar con medios que estén en nuestras manos en forma directa y sin intermediación de ningún radiodifusor", explica un comunicado de la Tv Piquetera destinado a las organizaciones sociales.

Estas experiencias abren algunos interrogantes que son difíciles de responder muchas veces por quienes las llevan adelante: ¿Es posible entender a estos emprendimientos como estorbos a los medios de comunicación si les es imposible mantener una regularidad concreta? ¿Por qué desde las diferentes organizaciones sociales no se les da prioridad a instalar sus problemáticas en los barrios con una señal fuerte para poder legitimar sus luchas? ¿Si en nuestro país hay un porcentaje altísimo de conexión al video cable se debe pensar en seguir transmitiendo con canales de aire? ¿Hay que descuidar el lenguaje audiovisual en pos de una democratización del lenguaje y una participación democrática? ¿Cuán horizontal puede ser un medio de comunicación a la hora de determinar su programación? ¿Quiénes encienden un televisor pretenden escucharse a sí mismos? ¿Todas las propuestas de la televisión comercial deben ser desterradas en este tipo de emprendimientos o hay que saber utilizar parte de sus aciertos? ¿No hay posibilidad de diálogo entre la tele comercial y la alternativa? ¿Cuándo llegará el momento de hacer una televisión alternativa que llegue a más de diez cuadras a la redonda? Sin duda la lista sigue, mientras tanto, hay otros intentos que pretenden clarificar el panorama.

En el barrio Don Orione de Claypole, después de los sucesos de diciembre de 2001, y a partir de la iniciativa de tres organizaciones sociales (el Galpón Cultural, el MTD de Claypole y vecinos autoconvocados 20 de diciembre), se creó un canal de televisión comunitaria. "Tenemos pensado hacer un canal de la comunidad con señal de aire para que después sea tomado por los vecinos organizados y no organizados" explica Rodolfo, uno de los integrantes del proyecto. En este tipo de emprendimientos siempre domina el sujeto colectivo ante el individual, por eso es que generalmente la palabra no tiene un dueño, sino varios. Con el apoyo técnico de la Tv Piquetera, la primera transmisión se realizó en una actividad cultural al aire libre el 24 de marzo de 2003 en repudio a la última dictadura militar. "Nuestro objetivo es montar un canal de televisión en un proceso de desarrollo y aprendizaje colectivo, con la participación de todo aquel que esté interesado en compartir el trabajo con nosotros," acentúa Rodolfo. El contenido de la programación en sus esporádicas presentaciones es dedicado a un derecho social básico: educación, salud, trabajo, vivienda y comunicación, de acuerdo a lo que las organizaciones sociales consideran en cada comunidad y frente a las necesidades vecinales.

(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº50-Julio 2006)

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Autor

Ignacio Portela