Buscar

Antihéroes

Tristeza não tem fin

El brasileño multifacético Vinicius de Moraes se consagró como dramaturgo, poeta, cantante, diplomático y crítico de cine, pero principalmente, musicalizó con sus poemas el sentir y los pesares del pueblo brasileño de su época.

Para Vinicius es posible perderse "en el caos de la vida", como dice en Turbilhao, a condición de "no olvidar hacer todo lo que el corazón demande". Hasta sus últimos momentos, esta fue su filosofía de vida, reflejada en su obra como una necesidad vital para su existencia.

Amante incansable de las mujeres, el alcohol, la música, la noche y las rondas de amigos; Vinicius realizaba sus reportajes inmerso en su bañera, donde los periodistas, por momentos incómodos, caían ante el encanto y sensibilidad del artista, siempre acompañado por su vaso de whisky.

La sociedad carioca marcada a fuego por el cristianismo y la libertad, en una unión muchas veces conflictiva, dividió la vida de Vinicius en dos etapas. En sus comienzos, el poeta evidenció una fuerte concepción religiosa en sus poemas y modos de vida. Entrado en los cuarenta, se volcó hacia la vida natural, donde el amor y el físico eran lo importante. Como él mismo comentó, evolucionó "en el sentido de la liberación de los prejuicios y los hastíos" propios de su clase social y del ambiente en que había vivido, refiriéndose a su pasado fuertemente ligado al cristianismo.

En Río se recibió de abogado y ejerció la profesión unos pocos años, pero con la mente en otras pasiones como el cine o la música. En 1941, se dedicó al periodismo como crítico de cine, codeándose con personajes de la talla de Orson Welles, Walt Disney y Gregg Toland.

En 1943, año en el cual publicó Cinco Elegías, ingresó en la carrera diplomática llendo a Los Angeles como vicecónsul. Viajó a Europa, donde estudió Literatura Inglesa y estuvo en un cargo de la embajada en París.

En su regreso a los pagos cariocas, junto con Antonio Carlos Jobim y João Gilberto, Vinicius tuvo un papel fundamental en el movimiento de renovación de la música popular brasileña, que hoy todos conocemos como Bossa Nova. Por ese entonces, gobernaba Joscelino Kubistchek y Vinicius opinaba sobre el entonces presidente: "A los de izquierda no nos gustaba, pero fue sumamente importante para que se generara ese clima de libertad y explosión cultural".

Carlos Lyra, aunque más joven que Vinicius, Jobim y Gilberto, pertenece a su misma generación musical y declaró en contadas entrevistas que "la Bossa Nova era una música de clase media y llegó antes a otras clases medias, como la de Estados Unidos inclusive, que a la clase trabajadora de Brasil".

Tom Jobim y Vinicius de Moraes, pareja inseparable de aquellos años, pasaban sus tardes entre la bohemia y las cervezas en un barsito de la playa de Ipanema. De su atracción hacia las mujeres, nació la famosa Bossa «Garota de Ipanema», inspirada por la bella Heló Pinheiro, que pasaba por allí todos los días rumbo a la playa, «con su suave balanceo, a camino del mar».

Sara vá Vinicius!!!


Vinicius según su hija,

Georgiana de Moraes

"La casa era una fiesta constante. Estaban todos, por allí pasaban Neruda, Piazzolla, Ungaretti cuando estábamos en Italia, Sartre cuando estábamos en París. Era un hombre maravilloso. Aún hoy, cuando veo fotos en las que estamos juntos, me enternece. Era un seductor. El enamoraba siempre". Después viene el rubor: "Yo lo quería sólo para mí y eso no era posible. A él había que compartirlo. Nunca fue un padre ausente pero tampoco fue un padre en el sentido estricto del término. Como padre era un buen amigo. A él había que seguirlo de casa en casa, de ciudad en ciudad y de mujer en mujer. No es que no fuera cariñoso. Todo lo contrario. Me subía sobre sus piernas, me cantaba al oído, me escribía poemitas en servilletas. ¿Cómo no amarlo?" Vinicius de Moraes, además, inició a su hija en el escenario. "Fue en un show muy importante, en el que estaban todos, en la Facultad de Arquitectura. Yo tenía unos cinco años, aparecía en el escenario arriba de un triciclo y le daba una flor a cada uno."


La muerte

La muerte viene de lejos

del fondo de los cielos

viene hacia mis ojos

vendrá hacia los tuyos

baja las estrellas

de las blancas estrellas

las locas estrellas

tránsfugas de Dios

llega no presentida

nunca inesperada

la gran esperada

la desesperada

del amor fraticida

de los hombres, ¡ay! de los hombres

que matan la muerte

por miedo a la vida

Comentarios

Autor

Ignacio Portela