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Editorial

Derechos pendientes, Estado ausente

Ahora, que la casta política parece descubrir de repente que se le quedó demorada una asignatura pendiente. Ahora, que los jetones de la televisión se enteran de que emerge un tema latente en el tejido social y lo aprovechan desplegando su corso de opinadores fascistas. Ahora, que no alcanza con los silencios comprados por el todopoderoso lobby de la Iglesia para acallar las voces díscolas. Ahora, que el grito de cientos de miles de mujeres resuena en todo el país y estremece las columnas de un patriarcado que, de un tiempo a esta parte, empezó a crujir por todos lados. Ahora, que muchas jóvenes sin recursos ya se desangraron en la oscuridad de abortos clandestinos porque no tienen las facilidades de clase de otros sectores sociales. Ahora, que una generación de mujeres en lucha defiende una verdad, tan elemental como indestructible: mi cuerpo, mi decisión.
Ahora es el momento.
Habrá que insistir con paciencia y seguridad. Habrá que argumentar con la certeza de los números y la sensibilidad del corazón. Habrá que bancar las chicanas de los ignorantes y las preguntas de los y las que no terminan de comprender. De lo que no saben que la consigna está clara desde hace décadas: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". Y la herramienta de lucha también está definida desde los confines de la historia: es la calle, es la casa, es la cama. Porque esta pelea es tarea de todas y de todos. Ya se perdió demasiado tiempo. Ahora hay que gritar más fuerte: es que se trata de nuestros derechos, no de una discusión moral o religiosa. Tampoco se trata, como pretenden imponer algunos astutos que nunca faltan (los que durante un montón de años patearon la pelota afuera y nunca escucharon ni a sus propias bases reclamando), de una cortina de humo urdida por la gestión de gobierno para tapar problemas "más importantes". Difícil señalar otro tema más importante: unos 450 mil abortos clandestinos por año se realizan en Argentina, y se estima que una mujer muere por día debido a esas prácticas. A los interesados exclusivamente por la agenda electoral, el problema del aborto será siempre un tema lateral en su interés. Incluso, para estos sectores, se trata de un debate riesgoso, porque los compromete de cara a un poder determinante e influyente: el de la Iglesia Católica. La misma institución que guarda silencio y ofrece complicidad incondicional ante los múltiples casos de pedofilia con sus sacerdotes, se apura a levantar la voz indignada para opinar con autoridad divina sobre el cuerpo de las mujeres.
Habrá que arremangarse y discutir, otra vez. Habrá que persuadir y empujar a los confundidos. Habrá que pisar la calle y seguir la pelea, porque el tema lo impusieron las compañeras con el esfuerzo de todos los días, incansable y militante. No fueron los administradores de la agenda mediática. Mucho menos, los gestores del ajuste, el hambre y la represión. Esos, los que hoy gobiernan. Los que ordenan el cierre de escuelas rurales y aplastan la educación pública detrás de sus planillas de rentabilidad y costo. De esos no se puede esperar nada bueno. Esos, los que gobiernan, son parte de un sistema que explota, que oprime, que empuja a las mujeres trabajadoras a los márgenes de la pobreza. Esos son parte del problema. Nunca de la solución.


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#FEMINACIDA


Desde el 1º de marzo hay un nuevo portal de noticias en la calle, pero con una salvedad importante: Feminacida es un portal feminista, un medio de comunicación que busca analizar diversos fenómenos con perspectiva de género; acercar información de interés a través de coberturas, notas y opinión; desarticular los círculos de desinformación; darles voz a quienes que se enfrentan a diario con el machismo en sus múltiples aristas y tejer redes entre nosotras y nosotros para derribar estructuras patriarcales y conquistar los derechos que aún nos hacen falta. Cuentan las compañeras de Sudestada que hoy asumen el desafío de dirigir Feminacida: "Llegamos a este movimiento casi sin querer y nos cambió la vida. Hoy asistimos a una revolución guiada por mujeres, lesbianas, trans y travestis que llena las calles de nuestro país y del mundo. Por eso queremos guiar a otras y otros hacia ese despertar del que no hay vuelta atrás". Por todas estas razones, te invitamos a sumarte a esta nueva ventana que se llama Feminacida, y que ya está dando sus primeros pasos.

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El colectivo de Revista Sudestada esta integrado por Ignacio Portela, Hugo Montero, Walter Marini, Leandro Albani, Martín Latorraca, Pablo Fernández y Repo Bandini.