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Entrevista con Helen Zout

La memoria a través de la cámara

De la joven estudiante de antropología perseguida por los militares a la mujer cuyas imágenes son parte de museos y exposiciones de distintas partes del mundo, nos metemos en el mundo de Helen Zout, la fotógrafa que inmortalizó el rostro de Jorge Julio López y llenó de memoria al arte de tomar fotos.

"Yo todavía lucho contra esta cosa de moverse sin parar, porque hay cosas que requieren de sentarse, y parar el potro y aprender requiere un silencio", suelta Helen como confirmando lo que minutos antes había sido un ida y venida en búsqueda de una mesa en la que estuviéramos cómodos en un bar de La Plata, donde el silencio dejara fluir ideas y sentimientos.
La vida de Helen, su profesión, sus imágenes, parecieran ser de una constante resiliencia:
"Yo tuve una infancia muy fuerte y busqué refugiarme en mi poder de observación para poder sobrevivir. O sea que mi trabajo tiene que ver con eso, con gente que lucha dentro de lo que le tocó vivir como hecho dramático, lucha para vivir y vence, en muchos casos vence. Yo he fotografiado niños con sida que ahora tienen sus parejas, sus familias… y otros que no, pero son niños que lucharon para sobrevivir y ¡eso es la vida! Yo hace poco perdí un hijo que era luchador por los derechos humanos y que dejó más de lo que pudo, más de lo que quizá era sano para la sobrevivencia, y en el homenaje que le hicimos un señor que me dijo "tu hijo me dio su soldadora para que yo trabaje", o sea, un tipo que se comprometía con todo lo que tenía de sí, dio su vida por los demás, por el prójimo, por los más débiles digamos. Y yo siento que las temáticas de mis trabajos más trascendentes son sobre situaciones fuertes, serias, dolorosas y complejas que a los seres humanos nos tocan vivir. A mí este dolor no me es ajeno. Yo hablo de quitar mi propio padecimiento, represento eso, la gente que por una cuestión de esta naturaleza injusta que vivimos (porque es así, nacimos en un hogar que no elegimos, con una familia que no elegimos, y no sabemos por qué) tiene que luchar contra la injusticia. Y no sólo por condiciones económicas adversas, hay gente que nace en hogares privilegiados y tiene una lucha intelectual, una lucha existencial y eso es parte de la condición humana. Y eso es parte de la vida, de la lucha contra la vida que te toca".
Pero no todo en la vida "te toca" y Helen Zout, como tantos jóvenes de la década del setenta, eligió la militancia política, eligió correr riesgos, eligió jugársela. A los 18 años comenzó la carrera de Antropología Cultural pero las persecuciones de la dictadura cívico militar la hicieron cambiar de rumbo. Sin embargo, su trabajo pareciera estar fuertemente atravesado por una mirada antropológica.
"Creo que en realidad tendría que haber hecho la carrera de Bellas Artes desde chica pero no tuve la posibilidad de que mis padres estimularan mis iniciativas artísticas, entonces yo pensé muchas opciones dentro de las cuales estaban Filosofía, Sociología y Antropología, entre otras, y elegí Antropología Cultural. Me anoté en el Museo y empecé a cursar, ahí ya estaba teniendo una militancia política. Cuando empecé la facultad yo me había comprometido conmigo misma a hacer un análisis exhaustivo de lo que yo quería. Me decía a mí misma: "quiero participar en política pero quiero hacer un diálogo conmigo misma y no dejar que el afuera influya tanto sobre mi decisión", porque por supuesto en esa época había una ebullición grande de militancia y había amigas que estaban en sectores diversos de la "comunidad revolucionaria", digamos, o que se pretendía revolucionaria... Y decidí tener un diálogo conmigo misma para ver si yo quería eso y definí que cuando entrara en Antropología Cultural iba a empezar a militar en política activamente. La fotografía fue algo que vino con el Proceso, cuando tuve que dejar la facultad, cuando vino la dictadura abandoné mi trabajo en el Liceo Víctor Mercante y la carrera, ya estaba en segundo año. Quizá cuando digo que me ponía en un diálogo interno para decidir si participaba en política fue un silencio interno que necesitaba. Y antropología cultural es lo que hice con la fotografía".



Desapariciones
"La apropiación de los restos es terrible, es una de las cosas del abuso de poder más fuerte frente a los desprotegidos, los desposeídos, los maltratados, porque los pueblos originarios en realidad no son desposeídos, es el poder que los desposeyó, ellos tenían su filosofía de vida, su tierra, y somos la sociedad occidental la que va y se apodera de todos ellos, ¡hasta de sus huesos!"
Mientras recuerda su paso por el Museo, Helen habla de los pueblos originarios pero habla de mucho más, habla de su concepción de vida, de su forma de mirar y entender a la sociedad. Le pregunto por una foto real o imaginaria que le recuerde su exilio...


Foto de Julieta de Marziani


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada... ¿Por qué publicamos apenas un fragmento de cada artículo? Porque la subsistencia de Sudestada depende en un 100 por ciento de la venta y de la confianza con sus lectores, no recibimos subsidios ni pauta alguna, de modo que la venta directa garantiza que nuestra publicación siga en las calles. Gracias por comprender)

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Autor

Lucas Napoliello