Otro periodismo

Buscar

Sin fronteras

Recuerdos de Gaza

Hasan camina las calles de Buenos Aires marcado por la nostalgia. La suya es la historia de un poblador de la Franja de Gaza que logró salir de ese estrecho territorio palestino, asediado por Israel, y llegar a Argentina. Una historia de sobrevivencia, desesperación y recuerdos en carne viva que permite conocer un poco más sobre el presente del pueblo palestino.

Hasan Alnajjar sonríe, saluda, se retrae un poco en su timidez y escucha atento la idea de contar su historia. No es cualquier historia, sino la de un ciudadano gazatí que llegó a Argentina hace casi cinco años, escapando de la ocupación israelí sobre territorio palestino.


La Franja de Gaza, un territorio de apenas 360 kilómetros cuadrados sobre las costas del Mediterráneo, alberga a dos millones de ciudadanos y ciudadanas que viven de forma cotidiana la represión militar de Tel Aviv, como también un férreo bloqueo económico y comercial. "Gaza, la prisión al aire libre más grande del mundo", como la definió el lingüista e intelectual norteamericano Noam Chomsky.


Los días en Gaza, que junto a Cisjordania son los únicos territorios bajo cuasi control palestino, son duros. Hasan lo sabe, porque su decisión de partir tiene mucho que ver con la imposibilidad de construir una vida con las mínimas condiciones. En Gaza lo que sobra es la supervivencia. Y también sobran los bombardeos de Israel que, cada dos o tres años, se transforman en ataques masivos, como lo fueron las operaciones Pilar Defensivo (2012) y Margen Protector (2014), sólo por nombrar las últimas dos que tuvieron como saldo más de tres mil palestinos muertos, cientos de miles de heridos y la infraestructura de la Franja totalmente destruida.


***


"Nos llaman los refugiados, porque mi familia viene de la ciudad de Isdud, que antes era un pueblo –rememora Hasan–. Mi papá nació ahí en 1946 y tenía dos años cuando mis abuelos se fueron caminando hasta Gaza, que queda a 30 o 40 kilómetros".


El peregrinar de la familia paterna de Hasan no fue un capricho. Desde hacía varios años la inmigración judía sobre Palestina era alentada por diferentes organizaciones sionistas que, en 1948, vieron cómo su sueño se realizaba. Ese año, Naciones Unidas votaba la partición de Palestina para crear el actual Estado de Israel. El nacimiento del nuevo Estado fue doloroso: miles de palestinas y palestinos fueron expulsados de sus pueblos y ciudades; grupos paramilitares israelíes como Irgún y Haganá se encargaron de iniciar el exterminio de los pobladores; la comunidad internacional mantuvo un silencio cómplice frente a la desaparición literal de cientos de aldeas y pueblos de mayoría árabe. El sistema de represión desplegado por Israel, y que dura hasta estos días, se convirtió en la carta de presentación de un Estado acusado por la mayoría del pueblo árabe de ser la fatalidad más grande para Medio Oriente.


"En el pueblo de mi padre trabajaban en agricultura y hasta los más viejos decían que iban a volver a sus tierras. Pero mis padres no pudieron volver nunca", sintetiza Hasan.


***

Hasan nació en 1985, en las cercanías de Gaza. Su padre, Said, es médico dermatólogo, y su madre, Kamla, trabajadora social, aunque ella "no ejerció mucho, porque el tema del trabajo no es fácil, más para una mujer". "Económicamente mi familia no estaba muy bien, siempre nos costó la vida", recuerda. Con sus hermanas Suha y Seba y hermanos Hosam y Abood tuvieron una vida tranquila, si cabe esa definición en una ciudad como Gaza.


"Nunca fui muy sociable, no tenía muchos amigos, pero en el barrio era una vida muy tranquila", señala. Aunque sin dudar, un recuerdo vuelve y se transforma en palabras: "En 1992, antes de que llegue la Autoridad Nacional Palestina (ANP) e Israel todavía controlaba Gaza, los soldados venían a la casas, entraban y hacían lo que querían. Venían a molestar, rompían cosas"....


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada. La razón por la que publicamos apenas un fragmento de las notas es, aclaramos, que la revista depende en un cien por ciento de la venta directa. No cuenta con subsidios, ni mecenas ni pauta alguna de ningún tipo o color, y se autogestiona desde hace quince años a partir de la venta de la revista en papel. Gracias por la comprensión)

Comentarios

Autor

Leandro Albani