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Sin fronteras

Refugiados sirios. El largo camino para escapar de la guerra

Llegaron al país escapando de una guerra que ya tiene más de cinco años. Siria, la nación que los vio nacer, hoy es el centro de una lucha encarnizada. El gobierno intenta mantener el control, azotado por la acción de grupos terroristas como ISIS o el Frente al Nusra. Al mismo tiempo, Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita, Turquía e Irán juegan sus fichas dentro del territorio sirio. En el medio, un pueblo que sobrevive a una cruenta guerra de agresión, y miles de historias de refugiados. En esta nota, algunos de ellos, hoy en Argentina.

El país que hasta hace unos pocos años era uno de los más desarrollados en Medio Oriente, estalló por los aires en 2011, cuando se iniciaron una serie de protestas en el marco de la denominada "Primavera Árabe". Desde ese momento, el derrotero en Siria se puede relatar por los hasta ahora 240 mil muertos, más de seis millones de desplazados internos y cinco millones de refugiados, que tienen a Turquía como principal destino con 2,7 millones de personas que cruzaron la frontera.


Ciudades como Alepo, la segunda en importancia en el país y su capital financiera, están destruidas por los cruentos combates entre el Ejército sirio y los grupos irregulares armados. El oeste sirio sobre el mar Mediterráneo, en el cual se encuentran las principales provincias, es asolado por los enfrentamientos y ataques terroristas. En el norte, en plena frontera con Turquía, los combates también se mantienen entre las milicias kurdas y de otras nacionalidades –nucleadas en las Fuerzas Democráticas de Siria– y el Estado Islámico.


El éxodo de ciudadanas y ciudadanos desde Siria no se detiene. Escapan como pueden, cruzan el Mediterráneo, mueren en el intento, en muchos países de Europa son recibidos de manera hostil, vuelven a sufrir el desarraigo y el dolor de la separación de sus familiares. La "crisis de refugiados" que vive Medio Oriente no es espontánea ni comenzó hace pocos años. Si buscamos una fecha arbitraria, podemos ubicar el 14 de mayo de 1948, cuando se fundó el Estado de Israel. Desde meses antes de su creación, fuerzas paramilitares israelíes iniciaron un plan de despojo contra palestinas y palestinos. Establecido el Estado, sus fuerzas militares continuaron con la limpieza, forzando al éxodo a dos millones de habitantes.

Argentina no es ajena a lo que sucede en Siria. En los últimos años, un grupo de refugiados arribó a nuestro país escapando del infierno, de una guerra que parece no tener fin. Sudestada dialogó con algunos de ellos sobre sus nuevas vidas lejos de familiares y amigos, y con la esperanza intacta de retornar a un país que hoy se encuentra en ruinas.


"Siria era un país muy seguro"

Rami Krd abre la puerta del departamento donde vive y extiende la mano derecha para saludar, acompañada de una sonrisa cordial. Tiene poco más de veinte años, barba rala, cabello negro, es alto y en apenas un año aprendió a hablar castellano. Rami no deja de pensar en Kafaram, el pueblo donde pasaba sus días antes de la guerra de agresión desatada contra Siria. De tierras fértiles y paisajes naturales, el poblado está ubicado en Homs y a 40 kilómetros de la capital provincial. En ese lugar, en el cual caminaba hasta hace muy poco tiempo, quedaron su madre y su hermana, mientras que su otro hermano se trasladó a Bélgica. Desde hace más de un año vive en la ciudad de Pergamino, provincia de Buenos Aires, donde llegó como refugiado.

Cuando Rami cumplió 21 años, y luego de recibirse de Ingeniero Civil, dos circunstancias le hicieron tomar la decisión de salir de su país: la guerra interna y la obligación de ingresar al servicio militar, lo que implicaba que, tarde o temprano, tendría que ir al frente de batalla.


"En Homs había guerra cuando estaba, pero en mi pueblo no. Yo estudié en la Universidad de Homs en medio de la guerra. Para ir, todos los días tenía que cambiar la ruta y nuestro miedo siempre fueron los coches-bomba", relata Rami, que se encuentra sentado junto a Norma Batch, quien lo recibió en Pergamino y es integrante de la comunidad sirio-libanesa de la ciudad.


Aunque en el valle conformado por Kafaram y otros pueblos la violencia desatada por los grupos terroristas no había llegado, Rami viajó hacia Líbano, en donde estuvo un año trabajando. Después de contactarse con un familiar que reside en Pergamino, reunir el dinero necesario para el pasaje y efectuar los trámites necesarios, emprendió un viaje hacia Qatar y luego a Brasil, para finalmente pisar suelo argentino...


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada)

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Autor

Leandro Albani