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Sin fronteras

Grecia. Del abismo a la esperanza

Después de décadas de ajuste y endeudamiento, Grecia se asoma por primera vez a la ilusión. El triunfo electoral de Syriza abre una nueva etapa. Mejorar las condiciones de vida de la población, combatir el desempleo y no pagar la deuda con el hambre de los griegos son las consignas de la nueva fuerza de izquierda que se impone en un mapa europeo marcado por la hegemonía neoliberal. A un paso del desastre, la esperanza parece hoy en manos de Syriza.

Desde hace casi cinco años, los ciudadanos griegos han padecido una de las crisis económicas más salvajes de su historia debido al alto nivel que alcanzó la deuda pública, actualmente del 175 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) y un déficit público que supera el 12 por ciento. La crisis ha generado como consecuencia "el rescate" al que ha sido sometido el país por parte de la troika: la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), que ha inyectado 240.000 millones de euros en el país desde 2010 a cambio de un plan de drásticos recortes de gastos y subas de impuestos que, lejos de mejorar la situación, sumergieron a Grecia en una gran crisis humanitaria en la que se dispararon los índices de pobreza y de desempleo. Hoy, con el reciente triunfo de Syriza (Coalición de Izquierda Radical) el 25 de enero pasado, que pone a la izquierda por primera vez en el poder en Grecia, parece que el rumbo de la nación tomará una vía más humana.

Crónica de un saqueo ¿Cómo pudo llegar Grecia a esta situación de colapso? Hubo varios excesos que se fueron develando progresivamente: un Estado hiperclientelar,alto porcentaje de evasión fiscal, corrupción, despilfarro y también manipulación de las cuentas públicas. Por ejemplo, en 2004 el gobierno del entonces primer ministro Kostas Karamanlís, del derechista Nueva Democracia (ND), aumentó la ya gran plantilla de funcionarios y para 2009 había contratado a más de 100 mil, a los que otorgó significativos incrementos salariales, haciendo subir la nómina de empleados públicos en un 70 por ciento. Cuando Karamanlís dejó el gobierno en 2009, la situación estaba completamente descontrolada y las estadísticas del déficit facilitadas por Atenas a la CE fueron maquilladas con ayuda del banco Goldman Sachs, por lo que al asumir el nuevo gobierno de Yorgos Papandréu del (Partido Socialista) se encontró con la gran brecha entre las cifras oficiales y las reales...


(La nota completa en la edición N° 136 de Sudestada - marzo de 2015 )

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Autor

Sofía Athanassopoulos