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En la calle

¿El tango se oxidó?

Con más de un siglo de existencia, el género popular porteño por excelencia, debate entre la renovación de su música, poesía y estética o la fidelidad a una herencia que puede agotar sus posibilidades de crecimiento y la incorporación de nuevos públicos.

Quién habrá inventado la frase el tango es cosa de viejos, una realidad reflejada durante muchísimos años en los seguidores de los compases del dos por cuatro. Hoy, la realidad parece ser distinta. A partir de incursiones de cantantes de rock (género popular del momento) y con la influencia del "Polaco" Goyeneche, muchos jóvenes se acercaron al tango. En clubes y otros reductos se escuchan las cadencias de la guitarra y el fuelle.

Es muy difícil encuadrar a músicos como Luis Salinas, que identificados con el género, lo pasean de un lado al otro con melodías de jazz, folclore y demás, obteniendo como resultado una exquisita combinación. Pero no nos vayamos de tema, hay grupos que generan tango todos los fines de semana. En un primer momento en pequeños reductos tendiendo hoy en día a intentar a recuperar la popularidad perdida.

¿Todos repiten la fórmula piazzolana?

El último gran revolucionario del género fue Astor Piazolla y eso está fuera de discusión. Entonces, ¿por dónde pasa actualmente la evolución del tango y sus representantes? ¿A qué se llama tango moderno?

El tango nace y muere miles de veces, y en este nuevo siglo hay grupos de jóvenes que encarnan el género de manera particular, algunos retomando la década del treinta o del cuarenta y un poco más atrás también. Otros tratando de ser la vanguardia, pero... después de Piazzolla ¿qué viene? ¿Qué hay? Porque composiciones con arreglos jazzísticos y demás innovaciones se vienen escuchando hace mucho tiempo, repetidores de estructuras clásicas hay a montones, como así también este invento del tango electrónico, que no está mal hacerlo e involucrarse, pero no pasa de ser simplemente una mezcla de sonidos, ritmos y estilos.

Si nos referimos a las letras hay muchas que son de actualidad, como las que rozan temas desde los piqueteros, el sida, la desocupación, o los desaparecidos, esta última temática que tan bien encarna Patricia Barone junto a Javier González -referentes del tango con conciencia social-, pero ¿y la estética por dónde pasa?

A través del tiempo hubo cantantes que impusieron estilos diversos. Podemos citar esa especie de recitado del "Polaco" Goyeneche, la voz excesivamente varonil de Julio Sosa, el machismo de Edmundo Rivero, el tono aflautado de Luis Cardei, que fueron diversas maneras de abordarlo junto al lunfardo y todas sus variantes.

El tango desde hace un largo tiempo viene sufriendo una enorme crisis de creación y de lugares donde se pueda apreciar lo nuevo, ya que desde hace algunos años esos espacios tangueros apuntaban más que nada a la demanda turística, es decir, mostrar el tango clásico for export, poco queda del tango de bajo fondo, porque al turista le gusta la escenografía del "tipo" con smoking y la "mina" con un tajo insinuante.

Escuchando lo que se está produciendo por estos tiempos hay propuestas interesantes como por ejemplo "La Chicana" que hizo su aparición a mediados de la década del 90 ante un panorama desértico de propuestas y con repertorio propio. Se trata de una agrupación con personalidad que llegó para oxigenar el gris panorama tanguístico que vislumbraba la muerte del género.

En sus producciones conviven diferentes ritmos -del forró del nordeste brasileño al chamamé- que se conjugan con letras surrealistas con las que van tomando sonoridad propia, lo que les da el crédito suficiente para formar parte de lo mejor de la nueva movida. Pero hay un problema, "La Chicana" dice que se diferencia de las modas y hace el tango más puro: "el de la calle". Sin embargo, algún conocedor del género podría argumentar que eso tiene vida puertas adentro de algún bar en los suburbios de la Capital. Otro grupo que está redefiniendo una estética dentro del género es la agrupación lunfarda "Los morlacos del otario". Oriundos de zona sur, Los morlacos se enorgullecen de conocer a José Gobello, reniegan del tango "maricón" y reivindican la figura de Edmundo Rivero.

Además de tener en el repertorio tangos de principio de siglo recrean un espectáculo teatral donde cada músico tiene su personaje. Armando Sarabia, en voz, es el dueño del cabaret; Ricardo "el caimán", en guitarrón, es un policía retirado emparentado con negocios turbios, y así con los dos guitarristas restantes. Optan por un camino ya transitado, que no está revalorizado y es desconocido para una gran franja del público.

De todas formas lo importante pasa porque las nuevas camadas estén en la búsqueda de un nuevo lenguaje para que el tango genere prosas que lo supieron hacer exquisito.

En ese mismo rastreo están los casos del quinteto que conduce Pablo Mainetti, uno de los bandoneonistas más destacados de la nueva generación, que por momentos rescata lo tradicional y por otro lado trata de arriesgarse en la contingencia de la búsqueda o el ejemplo del folklorista Juan Alberto Peinado.

En estos tiempos donde el rock se mezcla con el dance y el folklore, algunos exponentes se animan al dos por cuatro: Charly García, Andrés Calamaro, Omar Mollo, Daniel Melingo y Fabiana Cantilo. Claro que mucho más original es lo que propone desde ese lugar la Pequeña Orquesta Reincidentes.

Por otra parte, también se puede tomar en cuenta los sanos intentos del quinteto "La camorra" por tratar de darle al tango instrumental un vuelo diferente a lo que nos dejó Astor. Bastante aggiornada a los tiempos que corren, la orquesta "El Arranque" nos recuerda a Troilo y Pugliese.

Hace un tiempo atrás el trío "Siglo Treinta" o el cuarteto "Monserrat" intentaban rescatar los orígenes de la música rioplatense a través de la milonga campera y el candombe.

Es sabido también que desde hace un poco más de tres décadas hubo una emigración de talentosos músicos -por motivos económicos, políticos, etc.- que vienen desarrollando su carrera en el exterior como el "Tata" Cedrón -siempre se dedicó a lo tradicional-, Juan Carlos Cáceres o los casos de Juan José Mossalani y Gustavo Baytelmann, todos estos en Francia. También hay otros deambulando por la Europa media, encontramos al talentoso Gustavo Toker en Holanda, en España a Marcelo Mercadante, en Alemania a Luis Borda, en Suiza a Marcelo Nisinman.

Demás está decir que todos estos intérpretes y grupos contribuyen de manera importantísima a la transformación, sobre todo porque tienen que luchar contra el viejo establishment de la camada de Grandes Valores del Tango y otros.

Por otro lado, la prensa especializada habla de la revolución de las mujeres en el tango, que componen, ejecutan y dirigen orquestas; pero esto queda de lado si recordamos a figuras como Libertad Lamarque, Tita Merello, Ada Falcón o Nelly Omar por nombrar solamente algunas.

Con respecto a otras agrupaciones como "Narcotango" o "Bajofondo", son simples experimentos sonoros. Mezcla, mucha mezcla y nada concreto. Y por supuesto que la historia indica que el tango comenzó con una guitarra, luego se sumó el piano, los clarinetes de las orquestas, el bandoneón y ahora se suman los elementos electrónicos de los DJs, con las mezclas de sonidos.

Para resumir, Piazzolla aparece y rompe con todas las estructuras del tango clásico, entonces la búsqueda de hoy es volver a romper con todo lo que ya es clásico. La vanguardia no solamente tendrá que atacar lo instrumental, sino también las letras y la voz.

(La nota completa en Sudestada Nº 27, edición gráfica)

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Autor

Walter Marini e Ignacio Portela