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Irak, o la cultura de las bombas

La sed de muerte y destrucción que arrasó Bagdad también se cobró como víctima a una de las culturas milenarias de la humanidad.

"No renunciaremos a la parte que nos cabe en la misión de nuestra raza, fideicomisaria, en el nombre de Dios, de la civilización del mundo. Y avanzaremos en nuestra labor, sin lamentarnos como esclavos que portan su carga a latigazos, sino agradecidos por una tarea digna de nuestra fuerza y dando gracias a Dios Todopoderoso por habernos señalado como Su pueblo elegido para impulsar en adelante la redención del mundo."

(Senador republicano Albert J. Beveridge ante sus colegas en la sesión del 9 de enero de 1900, en referencia a la ocupación yanqui de las Filipinas.)

Fue hace una año. Pero las pérdidas irreparables en materia cultural serán lamentadas por el resto de los siglos. Con la invasión que el presidente estadounidense George Bush decidió destruir Irak, desapareció un altísimo porcentaje del patrimonio cultural de la humanidad.

Y el terreno para el saqueo y la desintegración física de miles de objetos de incalculable valor se preparó con el ataque a Bagdad con bombas y misiles, que destruyeron más de 200 edificios públicos, y decenas de mercados y negocios. La operación fue denominada "Impacto y pavor" y se mantuvo durante los últimos días de marzo de 2003.

El vaciamiento

Uno de las mayores pérdidas se produjo en la Biblioteca Nacional de Bagdad, un edificio de tres pisos uniformes de 10.240 m2, con celosías arábigas en todo el medio y construida en 1977 cerca del deteriorado y antiguo Ministerio de Defensa. Allí, más de un millón de libros se quemó. Entre otros textos, desaparecieron ediciones antiguas de Las mil y una noches, de los tratados matemáticos de Omar Khayyam, los tratados filosóficos de Avicena, Averroes, Al Kindi y Al Farabi, textos literarios de escritores universales como Tolstoi o Borges, y también manuales de historia sobre civilización sumeria.

Así, la primera destrucción de libros del siglo XXI se produjo en la nación donde tuvo lugar la invención del libro, en el año 3.200 a.C. En el mismo edificio, también fue destruido el Archivo Nacional de Irak, que funcionaba en el segundo piso, y que contaba con un equipo de trabajo de 85 personas. Desaparecieron al menos tres millones de documentos, algunos del período otomano, como los registros y decretos. Además de esta Biblioteca, hubo otras dolorosas pérdidas en Irak.

En el Museo Arqueológico se saquearon tablillas con las primeras muestras de escritura. Ardieron más de 700 manuscritos antiguos y 1.500 se dispersaron en la Biblioteca Awqaf, en el Ministerio de Asuntos Religiosos, cuyo edificio quedó en ruinas. En la Casa de la Sabiduría (Bayt al-Hikma), se quemaron cientos de volúmenes. En la Academia de Ciencias de Irak el 60 por ciento de los textos se extinguió. La Universidad sufrió bombardeos, incendios y robos.

(La nota completa en Sudestada Nº 27, edición gráfica)

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Autor

Martín Latorraca y Maximiliano Martinez